Deja que se escapen de tus manos
las caricias que se encierran en los dedos,
deja que se escurran de tus verbos
los te quiero que tanto escondes.
Deja que se escapen de tus labios
los besos que se mezclan en tus juegos
con los deseos de darlos a pares sueltos
esos que rebosan de tus miedos.
Deja que se escapen de tus brazos
los apresurados momentos tiernos
los apretados momentos eternos
esos abrazos extendidos en mi cuerpo.
Deja que se escapen de tus ojos
las miradas que todo lo estudian y manejan
las que buscan, las que miran, las que desean
que se escapen tres docenas
de esos besos que tropiezan en mis labios,
que de tus manos se escapen por centenas
las caricias que tanto escondes ,
las que tanto enseñas,
y todas, mientras
me apetece
que de tus maneras
se escapen...
los instantes que de ti me apodero,
para quedarme cerca, para quedarme dentro
de las vasijas que contienen el aroma
de tu cuerpo.
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