El bosque de los vientos de chocolate y rosa.

He pasado cerca del cantil rocoso,
aquel que siempre pasaba sin mirar abajo,
camino de la playa larga de mis realidades
en busca de la tranquilidad perdida
y encontré la arrogancia detrás de la espuma
de las olas que rompían fuerte
las que casi todo destrozaban.
He pasado cerca del laberinto,
aquel que me empujaba a su interior,
el que nunca he abarcado por miedo
a no poder regresar al inicio
y planteármelo de nuevo.
Soplaban vientos de cordialidad
camino de la playa de mis vanidades
no eran fríos, sino cálidos y acogedores,
hacían figuras con las crestas de las olas,
hacían corazones con la arena,
hacían caminar mirando abajo en el cantil de los sentidos.
Soplan todavía los vientos,
los que rodean los árboles del bosque
y lo encantan con tus sabores.
Mi bosque encantado.
Mi bosque de viento rosa y chocolate.