
Las palabras son el único tesoro que hay que compartir.
Oro en la superficie del mar,
rojo intenso y gris en el fondo del ojo del tiempo,
palabras que se entrelazan formando trenzas ,
finas , delicadas, brillantes, atan al pasado
pero se rompen pues son palabras.
Sin duda elegir se convierte en virtud,
nadie puede nacer de nuevo ,
aunque si blanquean las sienes,
nacer significa difuminar el celo
con el que se guarda la esperanza.
Todo , solo una vez, no hay retorno
ni oportunidad, ni recuerdo
que nadie haya querido olvidar,
nacer significa difuminar el deseo
de cambiar el color de la confianza.
Qué importancia tiene
si son oro, rojo o gris, los colores
de un atardecer cualquiera,
la madurez es la capacidad de trenzar palabras
de esas que no se rompen.
1 comentario:
a madurez adícase a asentar aquilo que nunca diremos...
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